20/6/11

Epílogo de Gordiano


Hola!!!
Cometí un grave error, debido a una serie de ciscunstancias ajenas a mi voluntad, pero los errores hay que subsanarlos. Se me olvidó comprobar si estaban todos los relatos de epílogo y me dejé en el tintero digital el de Gordiano. Así que para que no se quede sin leer, aquí os lo pongo. Por cierto, las chanclas de Marco Antonio y el cinturón de Gordiano, siguen en mi poder, pues aunque los llevé a la cena, con el lío y las emociones, se quedaron en una bolsa, que no vi hasta las tantas de la mañana...recordádmelo en la siguiente quedada, que será para entrega de pjs.
Disfrutad del epílogo y espero comentarios a todo.
P.

Epilogo de Saturnales según Gordiano

“Recuerdos del ayer… pensamientos del mañana”

La templada brisa del Mare Nostrum susurraba en sus oídos mientras sus manos jugueteaban con una “antigua fotografía”. Apoyado en la baranda de la corvita, sus pensamientos se hallaban lejos, en todo lo acontecido durante las últimas Saturnales. Todo fue tan extraño, tan imprevisto… atrás quedaban ya apariciones de lémures, dioses que caminan junto a mortales, águilas robadas y un sinfín de extraños acontecimientos que rodearon la sacra celebración.

Pensó en Amelie, en como le decía “no dejaré que vuelvas a dejarme, aunque tenga que atarte con cadenas…” , en cómo le abrazó cuando le vio a su regreso, en el brillo de sus ojos al volverlo a ver… la había añorado tanto durante sus años en las Galias… Poco a poco la necesidad de volver a verla a ella y a Ático, su querido padre, se había convertido en la fuente de toda su fuerza durante los duros años de guerras.

Su mirada recayó en la fotografía de María.

- Quizás fue esto lo que quisiste desde el principio, quizás siempre trataste de que Amy y yo estuviésemos juntos… la guiaste hacia mi desde donde quiera que estés ¿verdad? – le pregunto a la fotografía susurrando – Nos guiaste desde el día de tu muerte hacia este destino ¿no es así? Siempre quisiste que esto sucediera, que acabáramos enamorándonos el uno del otro. Tu vida era muy difícil para que lo nuestro saliera bien…Siempre fuiste muy inteligente y yo no podía verlo. Deseaba tanto tu amor...

Besó la fotografía por última vez y con un “Gracias” dejo que la brisa marina la guiara hasta posarla sobre la superficie del tranquilo mar, que mecía la embarcación.

No sabía que les depararía el futuro, el destino que ellos mismos habían elegido quedándose en este tiempo. Era consciente de todo a cuanto Amy había decidido renunciar y por ello estaba decidido a hacer que ese sacrificio mereciese la pena. Entrarían a formar parte de la historia de Roma juntos. En los siglos venideros se recordarían dos nombres como si de uno solo se tratase. Gaia Pomponia Lépida y Gordiano Pomponio Lépido.

- -Mi señor, pronto arribaremos a la costa. – dijo el rudo capitán a su espalda sacándolo de sus pensamientos.

En el horizonte se divisaba ya con claridad la tierra que supuestamente les vio nacer a él y a su hasta ahora hermana, Grecia. Pronto regresaría a Roma junto a ella y su “padre” Ático, en posesión de los documentos que demostrasen que en realidad no eran hermanos, sino que Gaia fue acogida por su familia, cuando a penas era una recién nacida.

No le resultaría difícil falsificar los documentos, cosas mucho más complicadas había realizado en sus años como espía y ladrón. Además contaba con el oro, mucho oro y amistades como la Sibila.

Metió su mano en el bolsillo de piel que colgaba de su cinturón y sus dedos rozaron el frío acero de su Browning High Power e inmediatamente un terrible recuerdo inundo su mente… Casio… lo volvió a ver tirado sobre el banco del despacho de la villa, destripado como un vulgar rufián. Cayo Casio Longino, juntos habían salvado a más de 500 hombres de una muerte segura en Carrhae, asesinado vilmente mientras estaba desarmado.

Jamás se perdonaría el no haber dedicado un instante a escuchar la petición de ayuda de su amigo. Seria algo que le atormentaría el resto de sus días.

Pero las cosas no quedarían así, la venganza era un plato que él ya había degustado y estaba dispuesto a volver a hacerlo. En su Browning quedaban cuatro balas y al menos una de ellas ya tenía un nombre grabado con sangre, la sangre de Casio…

…Antonio.

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